domingo, 9 de agosto de 2026

La ética de la mirada (II)

No piensa igual quien observa el mundo desde un ático que quien lo hace desde un sótano. No juzga igual quien habla desde el estrado que quien escucha desde el último banco. Decidir el emplazamiento de cámara equivale a una toma de conciencia.

Welles no pretende confirmar lo evidente, sino descubrir lo que se esconde tras lo manifiesto. Ahí lo vemos al acecho de la realidad como el cazador a la espera de la presa.


El arte, en fin, es el resultado de un choque entre el paisaje y la actitud del sujeto frente al paisaje. Lo decisivo no es lo que se encuentra delante de la cámara, sino el pensamiento de quien se ha colocado detrás para obligarle a hablar al mundo.

Juan José Millás, Sobre el punto de vista, El País, 2/8/2026

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