Ingmar Bergman es el cineasta que mejor ha filmado el espectro de la muerte y el silencio de la vida. Inquieto o inquietante creador, sobrio riguroso, es un creador de climas tensos y atmósferas de escalofríos.
La dimensión trágica de Hombre puesta en imágenes por uno de los herederos del pesimismo de Schopenhauer.
Fagocitador de sombras chinescas desde muy joven, con diez años se proyectaba una y otra vez en su cine de juguete una película de 2,70 metros, sepia, donde una niña, que duerme en un prado, se despierta y sale por el lado derecho de la pantalla.
Matías Antolín, La palabra filmada
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