Después de cenar, tu hermana y tú cogéis el autobús 104 hacia Broadway para ir al cine New Yorker y entráis en la frescura de aquel espacio oscuro a ver Ordet (La palabra), la película de Carl Dreyer de 1955.
Normalmente, no te interesaría un film sobre cristianismo y cuestiones de fe religiosa, pero la dirección de Dreyer es tan precisa y penetrante que enseguida te sientes atrapado en la historia, cuyo comienzo te recuerda una obra musical, como si el film fuese una traducción visual de una invención a dos partes de Bach.
Paus Auster, Invisible
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